miércoles, 5 de abril de 2017

El Autobus del Terror

Las estaciones de autobuses son peores que los autobuses:

En los autobuses urbanos al menos te puedes bajar
o en tu parada
o hasta la que aguantes.

Pero mientras estás esperando que
llegue el bus
llegue el conductor
camine arribayabajo,
se forma la cola
te dan macutazos
se abren las puertas
y alguien, quien sea,
le da por susurrar a los cuatro vientos
que ese niño que era tan bueno la ha dejado por otra con más tetas

(cómo si existiese una mujer con más de dos tetas)



Esperamos a las puertas
(las puertas del infierno)
y entramos.

Entramos a tropel
ansiando ese asiento que no tiene otro atrás.

(Perdón por la pausa, me estaba estirando hacia el dichoso asiento.

No lo he conseguido)


Me tosen al oído y entonces decido colocarme los cascos y hacerme el dormido.
Pero el de atrás hace demasiado ruido.

Se para el bus

y alguien sube por otro que sale.
Este señor con aires de tranquilo saca su móvil y estrindentemente
y alto permanece un cuarto de hora hablando:

"Qué yo no te llamo más, ¿eh?"

Ay, ojalá joder.


¿Lo peor a todo esto?
Que estoy recién subido y hasta las tres no llego a mi destino.